8/19/2006

Actividad de ELE: El Quijote

CAPÍTULO I. Que trata de la condición y ejercicio del famoso y valiente hidalgo […]
1- Comentario
Antonio Garrido Domínguez realiza una sugerente propuesta con respecto a la caracterización del personaje, a partir de su concepción en cuanto a signo articulado, puesto en juego en una correspondencia nodal en la que se establecen relaciones mutuas entre personajes: por una parte, cada uno de ellos se define desde un doble plano de articulación, paradigmático (rasgos de idiosincrasia) y sintagmático (hechos, reacciones…); por otra, en el universo ficcional de la novela el personaje se define no sólo por sus atributos y acciones particulares, sino en el juego multiforme de sus relaciones con los demás actantes (sean éstas definibles en términos de antítesis, equivalencias, etc.): en este sentido puede entenderse la propuesta de Garrido, quien indica que son signos de acción y relación: “en cuanto caracterizadores aíslan, individualizan al personaje por oposición; pero de forma simultánea justifican el comportamiento y las relaciones que establece con otros.”
El Capítulo I Alonso Quijada se presenta como hidalgo “de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor”: esto es, como un ser profundamente anacrónico (teniendo en cuenta que vivía “no ha mucho tiempo” respecto al momento de escritura del relato). La descripción es explícita de la pérdida de relevancia social del personaje, y, metonímicamente, de toda la hidalguía: la lanza colgada (¿diríase esperando a entrar en acción?), la adarga antigua (arma en desuso ya, en 1605). Son atributos externos que definen a toda una clase venida a menos, socialmente desplazada: .
La descripción de su modo de vida, de su ajuar (comía más vaca que carnero, pero intenta mantener las apariencias, viste de una manera pulcra aunque pasada de moda) sirve para concretar ese anclaje desestructurado respecto a los hidalgos: su posición social le otorgaba un papel de relieve en la sociedad, que en absoluto se corresponde con sus posibles.
El aspecto externo se completa con desarrollo de la etopeya: sabemos que se dedica a administrar su escasa hacienda, a cazar (actividad no productiva: signo de remota condición noble), pero la mayor parte de su tiempo está ocioso, y su única ocupación, hasta la obsesión, es leer novelas de caballería.
Sus amigos –diríase: los otros “notables” locales, igualmente de casi ínfimo rango social- son presentados como su alter ego: la sabiduría del sabio, “el cura de lugar”, es ridiculizada: “hombre docto”, es “graduado en Cigüenza”: la más zafia de las Universidades de la España moderna; en tanto que el hombre práctico, llamado Nicolás, ostenta el sobrenombre de “maese” (atributo propio de la profesión médica inferior: cirujanos menores, sangradores, etc.) siendo un simple “barbero”. Con ambos departe con frecuencia sobre quién es el mejor héroe de la novelas de caballería.
Las fronteras de la ficción distaban de estar claras (algunos lectores toman las novelas de caballería por reales). Por ejemplo, DQ compara un personaje real del siglo X, el Cid Campeador, con los héroes imaginarios literarios. En nuestro personaje la lectura de novelas le dejó “seco el cerebro” (otro lugar común popular del momento: la locura se asocia a la falta de circulación humoral en el cerebro), hasta dar con “el pensamiento más extraño con el que jamás dio un loco”: armarse caballero, “con el fin de aumentar su honra y defender la republica”, emulando a los héroes de las novelas de caballería. En este nuevo plano de identidad impostada, resulta risible el contraste entre el mundo idealizado hasta lo ridículo (Cervantes parodia ese recursos al uso reiterativo y vacío de las palabras: “la razón de la sinrazón que a mi razón se hace […]”) de la novela de caballería y el mundo en el que DQ pretende tener una función en la sociedad.
En el caso de DQ, su carácter favorecía la locura. No olvidemos que la descripción física de DQ tiene que ver con las ideas tomistas respecto al carácter –que son lugares comunes para cualquier habitante no necesariamente docto del siglo XVII-: su extrema flaqueza se corresponde con el prototipo “colérico” en dicha clasificación: idealista y resoluto, y por lo tanto proclive a la locura. Eso explica la gran importancia de la prosopografía en este capítulo: es descrito como seco de carnes, enjuto de rostro, lo cuál para las creencias de la época, se corresponde con dicho carácter.
En la nueva identidad (que es una creación de la mente calenturienta de Alonso Quijada), como buen caballero, adopta los tópicos descritos por el género. En primer lugar, Alonso Quijada o Quesada (discusión sobre la identidad que permite a Cervantes dar un toque de “verismo”, de interés erudito por la precisión y el cotejo de fuentes, para hacer más realista y creíble la locura que luego ha de describir) decide adoptar un nuevo nombre, que se corresponda con su nueva condición: deshacer agravios, luchar contra gigantes, participar en batallas, aceptar desafíos…: emular. Y, por tanto, de Quijada (que bien valdría por un mote descriptivo: de mandíbula prominente) pasa a Quijote (evocación del “Lanzarote” caballeresco), y adopta un “Don” que en razón de su posición social no le corresponde. En la misma línea, debe poseer un caballo a la altura de su nuevo papel: su rocín deriva en “Rocinante”: sólo así, en esta expresión eufónica, su caballo, que dista de ser digno de admiración (“tiene más cuartos que un real”, bromea Cervantes, jugando con la polisemia de “real” –enfermedad de los caballos, y moneda fraccionaria-), es comparable a Bavieca. Además, recoge sus armas, “que habían sido de sus bisabuelos”: hiperbólicamente, señala Cervantes: “luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón”; para, a continuación, hacer escarnio de la imposible creación de una celada que no aguanta ni la primera cuchillada.
También se debe a una dama: y, a falta de una real, recurre a la labriega vecina Adolza Lorenzo, en otros capítulos ridiculizada por su grosería. Para ser precisos, busca precipitadamente “una dama de quien enamorarse” (banalización del amor cortés al uso en la novela de caballería). Y como no importa tanto el plano de la realidad como el significante (el de los nombres: DQ tarda cuatro días en ponérselo a su caballo; ocho en buscar uno para sí…), le llama “Dulcinea”, parodia de una imaginaria dulzura, pero a la vez nombre a su parecer, “músico y peregrino” (en su momento, “peregrino” equivale a “extranjero”, “el que viene de fuera”).
No importa el plano de la realidad, sino el nombre, decía: ¿no es eso un hidalgo, una designación distintiva que en absoluto se corresponde con una distinción social de facto?
Previamente Cervantes ha ridiculizado de forma implícita el rol de la enamorada: la sitúa a la altura del gigante vencido –cosa que acontece “de ordinario [sic] a los caballeros andantes”- que tiene por nombre “Caraculiambro”: cara-culo-hambre; y la ínsula (otro arcaísmo), señor de “Malindrania”: de malandrín o malvado (recordemos otra ínsula, la de Sancho: “Barataria”).
La identidad de un personaje se afirma explícitamente por su nombre, y se manifiesta por sus cualidades físicas, formas de comportamiento, relaciones con otros personajes, etc. Inicialmente, DQ se presenta como un pobre loco que parece que se va a estrellar con el mundo. Pero el personaje no es un signo aislado, sino interdependiente de los demás personajes y acciones/situaciones: se va haciendo más complejo en el desarrollo de toda la novela, enriqueciendo (y éste es tal vez uno de los méritos de la obra) en sus relaciones con ellos.
2- Aplicación didáctica
Destinatarios: aprendices de ELE adultos, interesados por la Literatura española. Nivel: superior. Contenidos: culturales: Aproximación al Quijote: hacia el conocimiento del héroe.
Destrezas: expresión y comprensión oral y escrita.
Descripción de la actividad.
La finalidad de esta actividad es perfilar y caracterizar el personaje de DQ. Partimos de la lectura guiada del Capítulo I, pero cotejándola con unos conocimientos previos sobre los fundamentos histórico-sociales de la España del momento, y sobre el género de novela de caballería y sus lugares comunes. Parte del trabajo del alumno consistirá precisamente en un cotejo preliminar entre el citado texto cervantino y una serie de sencillos documentos de apoyo ad hoc que le proporcionamos.
1. Fase de preparación.
1.1-Entregamos a los discentes para su lectura fotocopias de los siguientes documentos:
 Breve descripción sobre la situación de la España de comienzos del XVII, y especialmente las clases sociales (por ejemplo, a partir de la caracterización del historiador Antonio Domínguez Ortiz, una de las máximas autoridades sobre la sociedad en la España moderna). Ocupará un máximo de un folio.
 Un sencillo esquema explicando qué es la novela de caballería, los prototipos del héroe caballeresco, algunos de sus lugares comunes, y algunas obras principales y sus protagonistas.
 Fotocopia y guía de lectura del Capítulo I de Don Quijote de la Mancha. Incluye un glosario integrado, con indicaciones gramaticales, sintácticas, léxicas, ortográficas y culturales que faciliten su comprensión.
1.2- Pedimos a los aprendices que lleven a cabo con anterioridad a la clase una lectura comprensiva del capítulo I, teniendo en cuenta los distintos documentos proporcionados.
2.2- Fase de puesta en práctica.
2.1 -Introducción por parte del profesor: explicación de la finalidad de la sesión de trabajo, y aclaración de posibles dudas suscitada en la lectura del texto. Temporalización: 5 minutos.
2.2- Lectura individual de un breve documento explicativo sobre las creencias medievales y modernas sobre la teoría de los humores y los tipos psicológicos (elaborado por el profesor). Los alumnos identifican a qué tipo corresponde DQ respecto a la prosopografía presentada en el primer capítulo, justificando el carácter de orate del personaje. Puesta en común de los resultados del análisis. (Temporalización: 7 minutos)
2.3- Los discentes realizan a continuación, individualmente, un sencillo esquema sinóptico sobre la sociedad del siglo XVII. Puesta en común y comentario de uno de dichos esquemas Temporalización: 8 minutos.
2.4- Tras una breve discusión en pequeños grupos (3-4 personas), cada uno de los portavoces de grupo expone las ideas relevantes sobre qué papel tienen los hidalgos en la España del XVII. (Temporalización: 7 minutos)
2.5- Trabajo de gran grupo: con la metodología denominada “tormenta de ideas”, los alumnos proponen las características de la novela de la caballería. Todas las propuestas son recogidas en la pizarra, para proceder posteriormente al análisis crítico de cada una de ellas. Establecemos, de esta forma, un esquema sintético sobre dicho género literario. (Temporalización: 5 minutos)
2.6- Trabajo simultáneo por grupos. Cada grupo analiza durante 5 minutos una de las siguientes cuestiones:
- cuál es el perfil o prototipo de héroe en las novelas de caballería.
- cómo se caracteriza como hidalgo a DQ
- qué cree necesario DQ para ser caballero
Cada representante de grupo expone las conclusiones más relevantes. Temporalización: 8 minutos.
2.7- Síntesis final, elaborada por el profesor, sobre cómo empieza a dibujarse el personaje, y una orientación sobre una posible lectura posterior de Don Quijote de la Mancha a partir de la caracterización del personaje dada. Temporalización: 5´.

1 Comentarios:

At 11:41 p. m., Blogger LENGUA CASTELLANA DÉCIMO said...

Muy interesante la actividad

 

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