8/19/2006

¿Cuál es el perfil de un buen profesor de español con fines específicos o profesionales?

Ángela Mozo Llorente

¿Cuál es el perfil de un buen profesor de español con fines específicos o profesionales?
Voy a estructura mi respuesta en distintos apartados, en aras de una mayor concisión y claridad:
1- Respecto al planteamiento global de la enseñanza.
Debemos asumir que el EFE no es totalmente distinto del “español general”. Eso no implica dejar de reconocer que tiene unas características que consideraremos típicas de un contexto, y que su dominio exigirá un uso particular de la lengua; pero el buen profesor de EFE no olvidará que dicha variedad pertenece a un área muchísimo más amplia, que no puede ser obviada (algunos estudios –referidos, no obstante, al estudio del inglés con fines específicos-, concluyeron que no se deduce una relación directa entre formas gramaticales determinadas y el lenguaje especializado) Debemos, en cambio, plantear el EFE como un registro que, al menos en textos especializados, adopta un discurso de tipo más formal que el propio de textos no específicos: pero, y esta es mi conclusión, el cuerpo de la lengua es el mismo.
2- Respecto a la importancia otorgada al léxico específico.
El docente de EFE debe trabajar el vocabulario específico, y otorgar gran importancia al aspecto léxico y al vocabulario específico. Pero eso no implica que este aspecto deba monopolizar la enseñanza. Un planteamiento en sentido contrario resulta reduccionista e ineficaz. Debemos asumir una pregunta nodal: ¿para qué necesita el discente conocer el registro específico de su campo profesional –ejemplo: lenguaje médico, lenguaje jurídico, etc.-? Evidentemente, el buen profesor de EFE dará esta respuesta al planteamiento: para que el aprendiz sea capaz de desarrollar adecuadamente las tareas propias de su vida profesional valiéndose como herramienta comunicativa del español. Enseñar listados de palabras técnicas no asegura dicho propósito, nuclear a la actuación del buen profesor de EFE: el profesor optará por un planteamiento funcional del aprendizaje del español, ajustado obviamente al contexto real donde éste será empleado.
3- Respecto a la metodología aplicada
La buena praxis en la enseñanza del EFE no implicará una metodología diferente de la aplicada a la enseñanza de lengua con fines más amplios. Evidentemente, sea para la enseñanza de lengua con fines generales, sea para la enseñanza de EFE, el docente debe tener siempre presente lo que al discente le resulta funcional, asumiendo estrategias como la simulación en contextos de uso análogos a los reales, partiendo de las necesidades concretas que se le presentan al alumno, y proponiendo aprendizajes que le resulten significativos (esto es: aprendizajes de alta funcionalidad social, en el sentido que A. Bandura otorga al término)
4- Respecto a la propuesta de actividades.
Hutchinson & Waters propusieron, entre sus diez principios metodológicos fundamentales que deben subyacer en la enseñanza tanto de Lengua General como de Lengua Específica, uno que a menudo es considerado poco compatible con el aprendizaje de EFE: implementar procesos de enseñanza divertidos. Divertido no equivale, en el perfil de las buenas prácticas del EFE que proponemos, a “débilmente estructurado”, o de bajo perfil de esfuerzo. El buen docente de EFE debe ser capaz de combinar ese contexto formal propio del registro del lenguaje específico al que me he referido anteriormente con un contexto de aprendizaje que sea sentido por el aprendiz como útil, relacionado con la práctica profesional –lógicamente, en contextos de simulación-, original, con ejercicios de intriga, de resolución de dilemas, de manipulación del léxico, de detección de errores conceptuales, uso de técnicas específica de trabajo creativo, como sinéctica (técnica propuesta por Gordon), rol-playing, escenarios (técnica propuesta por Osborn), etc.
5- Respecto al conocimiento específicos del campo de EFE.
El profesor de EFE no ha sido preparado de entrada para realizar esta función específica. Tiene, pues, que orientarse en un entorno desconocido, lo que le provoca inseguridad. Por ejemplo, algunos estudios muestran cómo un texto científico no es interpretado de la misma forma por un profesor de lengua o un especialista. Sin embargo, no es imprescindible que el profesor de EFE tenga un nivel de conocimientos significativamente especializado: es más importante que el docente tenga una actitud de interés real en las áreas y situaciones que deben afrontar los discentes, comprendiendo los contextos en los que deben desenvolverse profesionalmente. Pero, obviamente, sí debe –para que esta premisa sea posible- poseer unos conocimientos básicos sobre el tema específico en el que se centran las actividades profesionales de sus estudiantes, siempre siendo consciente de que su labor no va a ser enseñar aspectos de la profesión a los profesionales, sino hacer que éstos puedan poner en valor sus conocimientos técnicos expresándose en español e interactuando con otros hablantes de español, recibir o completar información –y autoformación y reciclaje- en español, y relacionarse con colegas y usuarios de sus servicios de forma fluida y eficiente.
El profesor de EFE debe interesarse por las necesidades reales de sus alumnos en el desempeño de su función profesional, aprendiendo –en un contacto fluido y mutuamente productivo con sus alumnos- los aspectos básicos que necesita conocer de dicho ambiente de uso de la lengua, para que su orientación al discente sea adecuada. Evidentemente, en el fondo de esta propuesta se encuentra la necesidad de establecer entre profesor y alumno nítidamente los respectivos roles: el profesor de EFE no debe asumir el papel de un especialista en el campo, sino proporcionar contextos que hagan posible el aprendizaje del alumno.
6- Respecto a la programación
El profesor de EFE debe partir, a la hora de realizar una programación didáctica, de las necesidades reales del alumno, sus motivaciones, los contextos en los que se verificarán los aprendizajes, etc. La detección de estas necesidades reales se torna, en el caso del profesor de EFE, en un requisito imprescindible, y probablemente más complejo que en procesos de aprendizaje de español general –por el posible desconocimiento del contexto de uso de la lengua que será aprendida-. El éxito o fracaso del aprendizaje radica en un porcentaje muy alto en esta operación de empatía que debe ser previa a la programación de contenidos y métodos.
7- Respecto a los materiales y recursos didácticos.
Evidentemente, es improbable contar con una producción bibliográfica específica para implementar el proceso de aprendizaje diseñado. Por lo mismo, el profesor de EFE debe ser capaz de proveerse de materiales especializados, semiespecializados y divulgativos, a partir de los cuales diseñe actividades de aprendizaje útiles, que tengan en cuenta el contexto real en el que se desenvolverá en su día previsiblemente el aprendiz.
8- Respecto a las condiciones en las que se desenvuelve su trabajo.
En ocasiones, el contexto en el que se desenvuelve la práctica de la enseñanza de EFE presenta un perfil poco habitual, que requiere de una gran capacidad de flexibilidad y adaptación por parte del docente. Con frecuencia, se trata de clases concentradas; dirigida a un colectivo del que no siempre se tiene información suficiente sobre el nivel de cualificación en español general, o respecto a las necesidades del grupo; debiendo diseñar cursos “a medida” (con acumulación de la carga horaria, a veces trasladada a horarios distintos a los del trabajo, etc.). En esta tesitura, el discente deberá realizar un constante “feedback” o retroalimentación para comprobar si su programa y sus materiales se ajustan a las necesidades de los alumnos; recurriendo a textos y simulaciones relevantes que se acomoden a la realidad de su vida profesional, y aprovechando los conocimientos de los alumnos para provocar situaciones de aprendizaje entre iguales, aprendizajes cooperativos, etc.

Bibliografía:
- Sabater, Maria Lluïsa: “Aspectos de la formación del profesorado español para fines específicos”, en Actas del I Congreso Internacional de Español para Fines Específicos. Cfr. cvc.cervantes.es/obref/ciefe/pdf/01/cvc_ciefe_01_0024.pdf.
- Gómez de Enterría, Josefa: Manual de enseñanza del español como segunda lengua. Español con fines específicos. Madrid, UNED, s/a.
- Actas del Primer Congreso Internacional de Español para Fines Específicos: En www.cuadernoscervantes.com/varios_31_ciefe.html

1 Comentarios:

At 10:33 a. m., Blogger Areka said...

Hola amiga, yo estoy interesada en leer lo que más pueda sobre EFE ya que quisiera realizar una tesis al respecto. Hay bibliografía que hable sobre EFE respecto a la medicina? Muchas gracias

 

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